¿Es seguro usar ChatGPT en la empresa? Riesgos y cómo evitarlos

¿Es seguro usar ChatGPT en la empresa? Puede serlo, si se cumplen tres condiciones: usar cuentas de empresa en lugar de cuentas personales, decidir qué datos no se introducen nunca y formar a la plantilla. Sin esas condiciones, el riesgo no está en la herramienta, sino en lo que se le cuenta.
Riesgos de usar ChatGPT en la empresa
El riesgo principal no es que la IA «piense» algo peligroso. Es que un empleado, con buena intención, pegue en un chat el presupuesto de un cliente, una nómina o un contrato confidencial para ahorrar tiempo.
Con una cuenta personal y gratuita, esos datos quedan fuera del control de la empresa. Además, según las condiciones de cada servicio, pueden usarse para mejorar los modelos. A esto se suma el riesgo de dar por buena una respuesta incorrecta, porque la IA puede equivocarse con total seguridad.
Cuentas personales frente a cuentas de empresa
Los planes de empresa de ChatGPT, como Business o Enterprise, ofrecen garantías distintas de las cuentas personales. Por ejemplo, en su página de privacidad empresarial, OpenAI indica que, de forma predeterminada, no entrena sus modelos con los datos de estos planes, y que la empresa decide quién tiene acceso.
- Control: la empresa da de alta y de baja a los usuarios.
- Datos: no se usan por defecto para entrenar los modelos.
- Seguridad: inicio de sesión centralizado y opciones de administración.
- Cumplimiento: contrato de tratamiento de datos para el RGPD.
Por eso nuestra recomendación para usar ChatGPT en la empresa es clara: si la plantilla usa IA, que lo haga con cuentas de empresa.
Qué datos no introducir al usar ChatGPT en la empresa
Aunque vayas a usar ChatGPT en la empresa con una cuenta de empresa, conviene fijar límites. Como norma general, no introduzcas:
- Datos personales de clientes, pacientes o empleados sin una base legal clara.
- Contraseñas, claves de acceso o datos bancarios.
- Información financiera no publicada o estratégica.
- Documentos que un cliente te ha entregado como confidenciales.
Una política de uso de IA en una página
No hace falta un manual de cincuenta páginas. Una política útil cabe en una hoja y responde a cinco preguntas:
- ¿Qué herramientas están aprobadas y con qué cuentas?
- ¿Qué datos están prohibidos?
- ¿Quién revisa lo que produce la IA antes de enviarlo a un cliente?
- ¿Cómo se indica que un texto se ha hecho con ayuda de IA, cuando proceda?
- ¿A quién se consulta en caso de duda?
Después, basta con una sesión de formación con ejemplos de tu sector para que la política se aplique de verdad.
Y Copilot, ¿es distinto?
Microsoft 365 Copilot trabaja dentro de tu entorno de Microsoft 365 y puede consultar los documentos, correos y chats a los que cada usuario tiene acceso. Esto es muy útil, pero tiene una consecuencia: si los permisos de tus carpetas están mal configurados, Copilot puede mostrar información a quien no debería verla.
Por eso, antes de activar Copilot conviene revisar las carpetas compartidas y los enlaces públicos. Lo explicamos en nuestra página de IA segura para empresas. Si quieres saber qué herramientas usa ya tu plantilla, pide la auditoría gratuita: incluimos una revisión del uso de IA.